La inmediatez como requisito de la comunicación
Se suele pensar que el sentido de la “inmediatez” como valor positivo en las comunicaciones es característico de este incipiente siglo XXI. Esto se deduce por la oposición de que la vida de antes era diferente, que tenía otros tiempos o ritmos de vida. Sin embargo, si bien hoy en día la inmediatez comunicacional está en su punto de máximo fulgor con internet y los dispositivos móviles, el asunto viene de la mano intrínsecamente con el desarrollo de los medios tecnológicos: el telégrafo, el teléfono, la radio y el cine.
El hombre busca y necesita comunicarse, y por eso está atravesado por diversos lenguajes como si fueran redes. Pero lo inmediato, cuando la distancia es considerable, es un desafío que necesita ser superado, y es ahí donde aparece lo tecnológico para formar redes “artificiales”, por llamarle de algún modo, en oposición al mero lenguaje hablado.
Hay una red de comunicaciones que llamó poderosamente mi atención desde el día en que supe de su existencia: el correo neumático. Actualmente se sigue usando en algunas ciudades para trámites bancarios, por ejemplo. Es muy común que las grandes tiendas lo implementen para traslado de mensajes internos. Pero ¿qué es?.
Son redes de mensajería compuestas de tubos de aire comprimido que atravesaban en forma subterránea ciudades enteras. Se escribía un mensaje en un papel, se enrollaba y colocaba en un tubito, se tapaba y ponía en un receptáculo en la boca de la tubería. Cuando se cerraba la tapa del receptáculo, el tubito salía disparado a través de la tubería por la pared, hacía el recorrido correspondiente por la red subterránea, hasta llegar a destino. Este invento fabuloso (¿versión analógica de lo que hoy es internet?) fue creado en 1850 en Londres, por la imperiosa necesidad de comunicarse con inmediatez para la toma de decisiones en la bolsa de valores. El telégrafo a esas alturas estaba congestionado por la enorme cantidad de telegramas enviados, por lo que era obsoleto para los corredores de bolsa: un telegrama podía tardar un día en llegar, dentro del mismo Londres. Y, como una buena decisión debe ser tomada a tiempo, y además “el tiempo es dinero”, la ineficiencia del telegrama les ocasionaba grandes pérdidas. Cuando se implementa el correo neumático, los mensajes tardaban 20 minutos en llegar, pero entre ciudades (Holborn-Londres-Picadilly-Manchester).
Este sistema apareció en París en 1866, donde se aprovechó las tuberías de alcantarillado para extender la red neumática, y fue utilizado hasta 1984. En Praga se usó hasta el 2002, cuando una inundación arruinó las tuberías.

Y como Argentina era fiel imitadora de las grandes urbes europeas, en Buenos Aires se implementó este correo en 1934, diseñado por Otto Krause a partir de 1888. El acceso a la red de cañerías es una escalera en Plaza Congreso, en Rivadavia y Montevideo, con un portal de hierro (muy parecido al del subte) en el que aún se lee el cartel “Correos Y Telégrafos”. Son alrededor de 60 km de cañerías, las que actualmente se usan para pasar cables.

Fuentes:
http://www.cix.co.uk/~mhayhurst/jdhayhurst/pneumatic/book1.html
http://maumausiexiste.blogspot.com/2008/03/el-correo-neumtico.html
http://www.clarin.com/diario/2007/06/10/laciudad/h-06001.htm