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Archivo de la etiqueta: circulación

urban_hwyDesde comienzos de la Modernidad, se ha asociado el concepto de “circulación” como inseparable del de “progreso”. Y en ésto, el Urbanismo es protagonista. Es la herramienta que ejecuta lo que queda y lo que se va, lo que se reconstruye y lo que se demuele.

Está instalada la idea de que cuantas más autopistas haya se es más “desarrollado”, por varias razones. En primer lugar, justamente porque favorece la circulación fluida y supuestamente más segura. En segundo lugar, porque genera puestos de trabajo. En tercero, el paisaje que ofrece una ciudad cruzada por autopistas es un fuerte símbolo de “civilización y modernidad”, grita a voz en cuello “¡Aquí sí que hay progreso!”.

Sin embargo, ¿qué pasa con lo que se ha edificado justo allí donde el urbanismo planea levantar una autopista?. Son casas, edificios, negocios, parques o clubes de vaya a saber cuántos años. Para el que no vive o trabaja o frecuenta en ellos puede llegar a apreciar, a lo sumo, el valor estético o histórico que puedan llegar a tener. Pero para las personas que sí viven o trabajan o se relacionan ahí, al demoler, les arrancan de cuajo el arraigo, su lugar en el ecosistema social. Y pareciera que de nada vale protestar, sumar firmas y petitorios cuando la decisión ya está tomada. Eso que está ahí será demolido, implosionado, derribado, destruído, desarmado o barrido… en fin: desaparecido.

No es la intención aquí despertar una melancolía superflua para sentirnos emotivos por unos minutos, sino para pensar real y seriamente cuál es el precio que se paga en aras de un supuesto progreso. Si una autopista que se impone sobre la vida de las personas de veras nos lleva a la modernidad que promete. Si lo que se construye es mejor que lo que se destruye (y sería bueno pensarlo como si fuera nuestra casa la que dejará de existir, para siempre).

Es muy curioso saber que los nazis se adjudican con orgullo la construcción de la primera autopista del mundo, la Autobahn. Y si alguien quería eficiencia y progreso, era Hitler. Por otro lado, es sabido que las autopistas no erradican los accidentes ni están exentas de embotellamientos. Así que, sin ser apocalípticos, reconozcamos que los valores de la modernidad tienen contradicciones por el simple hecho de ser construcciones humanas. No se suele decir que el “Progreso” se ha cobrado vidas (y lo sigue haciendo): material y simbólicamente.

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